Iglesia de El Picazo
(Doc. Benedicto Collado)
La
Iglesia del Picazo se encuentra construida en una pequeña elevación situada en
el centro del pueblo. Actualmente, motivado por los rellenos de las calles, para
prevenir las avenidas de agua de la rambla de Tébar, apenas se percibe, salvo
por el lado este.
Esta construcción de los templos en lo más alto de la población es la
norma desde la mas remota antigüedad.
La iglesia actual, de una sola nave y con el altar mayor orientado, como era costumbre, a Jerusalén, fue construida a comienzos del siglo XVI.
Es muy probable que se haya
construido sobre una ermita o iglesia anterior, ya que no es normal que
existiendo población cristiana en la primitiva aldea, al menos desde el siglo
XII, no tuviera algún lugar para
el culto.
La primeras noticias que tenemos de la iglesia son de mediados del siglo XVI, del libro de enterramientos en donde se registran enterramientos que se realizan en tumbas de la iglesia en donde ya estaban enterrados padres y abuelos de los fallecidos. De lo que se deduce que debió construirse muy a comienzos del siglo.

En el libro en donde se da cuenta de las visitas que realizan a las
parroquias los visitadores del Obispado de Cuenca aparece la primera descripción
somera de la iglesia del Picazo.
En la visita de 1569 se indica que la iglesia es “De una nave, el techo de madera. El retablo es de talla y pincel mediano"
En la visita de 1579 se dice que “ La Iglesia [es] de una nave de tapiería, cubierta de madera. Mandé termine Becerril una Cruz que hace para esta Iglesia".
Se
refiere a una cruz que existía en la Iglesia, hecha de plata, y que se
utilizaba para encabezar las procesiones.
El
nomenclátor de la diócesis de Cuenca la describe así:
“Fábrica de mampostería y sillares en las esquinas. Torre cuadrada
situada en el centro del hastial de poniente sobresaliendo de la línea del muro
y de dimensiones más reducidas, abrazada por cornisa engolada de piedra que
recorre todo el edificio como alero y marca cornisa en la torre el comienzo del
segundo de los tres cuerpos que tiene, un solo hueco de medio punto con impostas
realzadas, para la campana.
La portada del Mediodía de arco adintelado encuadrada por moldura de línea
quebrada, con meandros en el lado superior, ocupado el del centro por carnosa
flor de dos pétalos en sentido vertical. Sobre el dintel, entablamento bajo
frontón con hornacina de concha ocupada por imagen de piedra de la Virgen.
Al Norte portada también de piedra de líneas más clásicas. Ábside de
tres lado por el exterior con contrafuertes en ángulo formando un conjunto,
bien situados éstos.”
La
portada Norte tiene unas puertas que fueron fabricadas en 1691, según consta en
una inscripción gravada en ellas.
En cada una de las puertas existen unas cancelas construidas en el siglo
XVIII, talladas y de muy buena ejecución.
La
parroquia era filial de la parroquia de Santo Domingo de Alarcón.
En
los primeros tiempos, la Iglesia del Picazo estaba atendida por un cura teniente
que residía en el pueblo, pero a partir de mediados del siglo XVII, el párroco
de Santo Domingo vivía permanentemente en el Picazo y sólo aparecía por Alarcón
una semana de cada cinco.
A lo largo del siglo XVII y XVIII viven de forma permanente
en el Picazo alrededor de 6 clérigos. A la atención de la parroquia se dedican
un párroco y uno o dos tenientes, los demás se dedican a
administrar sus propias haciendas.
Dos familias del Picazo manejaron la parroquia de Santo Domingo a lo
largo de más de 150 años, pasándose los
cargos de tíos a sobrinos. Se trataba de las familias Herráiz y Cardos, que, a
su vez, estaban emparentadas entre sí.
La primitiva iglesia fue construida de una sola nave y carecía de las capillas que existen actualmente. Solamente existían unos altares adosados a la pared en los arcos que hoy dan acceso a las capillas.
Capilla
de los Carrillo
La
primera capilla que se construyó fue la que se encuentra primera a la
izquierda, junto a la sacristía. Fue construida en la segunda mitad del siglo
XVI.
Los
primeros propietarios conocidos fueron Damián Pérez del que desciende la
familia [Pérez] Carrillo y su cuñado Adrián Rodríguez.
Se
utilizaba como panteón de ambas familias. Consta el enterramiento en ella de:
Don Juan Hidalgo Carrillo y su mujer Doña Ana de Morales; Don Domingo Pérez
Carrillo y su mujer Doña Juliana Ruiz de Monsalve; Don Andrés Ruiz de
Monsalve; Don Ambrosio y Don Adrián Rodríguez y Don Juan de Toledo Herráiz,
Comisario del Santo Oficio, entre otros muchos miembros de sus familias.
En 1723 D. Ambrosio Rodríguez, presbítero, descendiente de Adrián Rodríguez, inició un pleito con las herederas de D. Domingo Pérez Carrillo sobre la posesión y propiedad de la capilla.

Capilla de Nuestra Señora del Rosario
La
capilla de Ntra. Señora del Rosario, que es la primera a la derecha, fue
construida en el s. XVII por la Cofradía del Rosario.
El
5 de junio de 1678 D. Juan de Toledo Herráiz y D. Antonio Muñoz, presbíteros
del lugar del Picazo y Mayordomos de la Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario,
presentaron escrito ante el Obispado de Cuenca, solicitando ampliar la capilla
de la Virgen del Rosario sita en la Iglesia, que consistía en un altar adosado
al muro, y que para ello contaban con 6.000 reales de limosnas.
Se inicia el expediente de autorización, solicitando el Provisor del
Obispado al Cura Párroco que informe de los bienes y situación de la Cofradía
y que designe un maestro que reconozca la capilla e informe sobre la forma de
ampliarla y si hay que quitar paredes o si se causa algún perjuicio a la fábrica
de la Iglesia o a particulares.
Nadie se opone a la construcción de la capilla y se nombra para que haga
el informe a Pedro Gabaldón, maestro alarife de Motilla del Palancar.
Los vecinos que
testifican en el expediente manifiestan que es conveniente la construcción de
la capilla porque “la Iglesia es muy corta y estrecha y cuando hay
sermones y otras funciones no puede concurrir toda la gente por su corta
capacidad.”
También
informan que la Cofradía tiene: viñas que producen más de 250 arrobas de
vino; 38 colmenas; una casa de morada; varias tierras; cuatro o cinco vestidos
“muy buenos y dezentes”; cinco
frontales; un terno de damasco polonio y diversas alhajas.
El
11 de agosto de 1678 el Obispado aprueba la obra y se publican edictos para la
subasta de la construcción de la capilla, en el Picazo, Tébar, Alarcón,
Mahora, Quintanar y Motilla.
La mejor postura fue de
Francisco Gabaldón, maestro alarife de Motilla, que ofreció realizar la obra
por 6.900 reales, pagaderos en tres plazos: el primero, al comenzar las obras,
el segundo a la mitad y el tercero al terminar. Se obliga a tener terminada la
obra para el día de la Virgen de marzo de 1679.
Aunque el constructor tomó las
medidas de la otra capilla, la verdad es que le salió bastante mayor.
El retablo original fue construido, en parte, a expensas del Capitán D. Diego de Lorca Figueroa, alcaide de la fortaleza de Alarcón, morador en el Picazo.
Capilla
de los Montoya
Cuando se trasladó a vivir al Picazo la familia Montoya, a mediados del
siglo XVII, Don Diego de Montoya construyó una capilla en donde estaba el altar
de Santa Catalina, segunda capilla de la izquierda, para panteón de su familia.
Esta
capilla pasó posteriormente por herencia a la familia Villanueva y en la
primera mitad del siglo XX era conocida como la capilla de los Baíllo.
Antiguamente estaba cerrada con una pequeña reja. Actualmente está colocada en ella la pila bautismal que antiguamente estaba situada debajo del coro.
Capilla
de los Portillo
Es la capilla que está
contigua a la del Rosario. Esta capilla se construyó en el año 1757 a expensas
de Don Francisco Portillo Pacheco.
Su construcción fue causa de numerosos pleitos con el Ayuntamiento y
Cofrades de la Virgen del Rosario.
El Obispado de Cuenca autorizó la construcción de la capilla y, cuando
ya estaba terminada, de improviso y sin conocimiento de las autoridades eclesiásticas
ni civiles, los albañiles comenzaron a romper la pared de la capilla del
Rosario para hacer un arco grande de comunicación entre ambas.
La finalidad de esta
obra era el que desde su capilla pudieran ver el altar de la Virgen y seguir
desde sus asientos los oficios que
se celebraban en esa capilla. La
intención última era cerrar el arco con una reja y mantener la nueva capilla
para uso exclusivo de sus dueños.
Los clérigos, mayordomo de la
Cofradía, y numerosos cofrades protestaron ese atropello y para impedir la
continuación de la obra consiguieron que metieran presos en la cárcel a los
albañiles. No consiguiendo por las buenas que Don Francisco Portillo
suspendiera la obra, interpusieron pleitos tanto en lo civil, ante la justicia
de Alarcón y la Chancillería de Granada , como ante el Obispado de Cuenca.
Después
de dos años pleiteando y gastando dinero, el 2 de marzo de 1759 con la mediación
de “una persona eclesiástica de grave autoridad”,
llegaron a una transacción entre ambas partes. Se permitía mantener la
apertura del arco, pero no se pondría reja y la nueva capilla podría ser usada
por todos los vecinos, reservando sus asientos a los dueños.
Enseguida,
aprovechando que la familia Portillo se trasladó a vivir a Motilla del Palancar
se cerró el arco, habiéndose perdido la memoria de su existencia, hasta que lo
descubrí accidentalmente al realizar en 1960 la instalación eléctrica de la
Iglesia.
Posteriormente
se procedió a abrirlo y actualmente se encuentra en el estado que tenía en el
siglo XVIII.
La Sacristía
La actual sacristía se construyó en el siglo XVII
y originalmente tenía
salida directamente al presbiterio, como figura en el croquis.
Posteriormente,
fue cegada la puerta, al realizar una ampliación del retablo, abriendo una
nueva puerta a la capilla del lado del evangelio. Por la misma causa se tapó la
ventana existente en el presbiterio.
Hacia 1960, al no existir el retablo, que había sido destruido en la guerra, se devolvió la entrada a su lugar original.
Nuevamente
en una posterior remodelación se ha procedido a eliminar la puerta primitiva y
a reponer la entrada por la
capilla.

